
EL CORAZÓN DE PLOMO DEL CAMARERO
A veces
me encantaría creer en Dios
y la vida eterna,
que no solo seas
en mi mente un recuero,
entrar en el Parrilla
y verte sonreír de nuevo.
A veces
me encantaría creer en Dios
para después juntarnos,
que no solo te vea en sueños,
coger tu mano
y sonreír contigo de nuevo.
A veces
me creo que creo en Dios
y te ha puesto un bar
y allí nos sentaremos,
que no se me olvide tu voz
en el tiempo,
limpiando la barra con un paño
Y verte sonreír de nuevo.
A veces me encantaría que Dios
te hubiese conocido
Y te dijese “fuiste como yo
un gran mesero”,
que servir es un don de Dios
y allí sigues poniendo cherigang
en el cielo,
y cuando Dios le pida a su ángel
que le traiga lo más hermoso
de todos los sitios
le llevará un cortado roto
y el corazón de plomo del camarero,
para que no se le olvide tu cara
y tu olor a obrero,
para así cogerte de tu mano
y verte de nuevo,
y así, yo cogerte de tu mano
y sonreír contigo,
de nuevo.
JuanMo Giménez
Edad Nº11 - La Mantícora.

La voz del oráculo dice:
Si has llegado hasta estas líneas es porque alguna vez en el cielo de tu mente has estado abrazando algún ser querido que se marchó. Y siempre sigue contigo, pero no. Y le pides a tu memoria que ojalá ahí no lo haga olvidar, que ya lo mataron una vez, pero por favor, por piedad, que no te lo maten otra vez. El tiempo pasa, el sonido de su voz se va apagando, el tiempo pasa, y su rostro al rostro se va desgastando, el tiempo pasa, y el olor de cuando llegaba de trabajar parece lejano.
Hay un cielo en tu mente. ¿Dónde empieza y donde acaba el cielo? En cada vez que lo nombro, en todos mis recuerdos, que quienes me conocen también conocen a aquel hombre de honor, a aquel camarero.
Puedo levantarte cada noche con el evangelio de mi memoria, puedo vencer a la muerte y al olvido. Siempre tendrás ahí, un bar, y yo te daré honor y justicia, en el final de tu juicio.
Hay un cuento de Oscar Wilde, que se llama el Príncipe Feliz. Cuenta que una golondrina se detiene bajo una estatua en una ciudad una noche, y bajo ella cree que llueve pero son las lágrimas de la estatua, una enorme estatua de oro y rubíes engarzados conocida como El príncipe Feliz. La estatua inmóvil, le dice que el fue feliz en vida porque no vio la tristeza de todos los ciudadanos de su reino. – Golondrina – le dice – no te vayas aún ¿podrías arrancar mis ojos, dos rubíes verdes, y llevárselos a una familia que desde aquí yo veo que sufren porque no pueden darle de comer a sus hijos? – Pero, Príncipe, entonces, quedarás ciego – No importa – dijo el príncipe, eso me hace más feliz que tener dos ojos – . Y así, cada vez que la golondrina volvía, el Príncipe le pedía que le quitara algo para entregárselo a alguien necesitado, la anciana enferma, el escritor que jamás comía, etc. Y así pasaron los días de invierno y los noches frías. Cuando terminó de sacarle la ultima pieza de oro del cuerpo, le dijo a la golondrina – Golondrina, gracias de corazón, ahora soy feliz, quiero que marches con tus hermanas antes de que sea tarde – la golondrina le contestó exhausta – Príncipe, mi tiempo ya pasó, el frío ha llegado a mí, decidí quedarme contigo, me ha encantado conocerte, he sido feliz, ahora me despido de ti, ya no puedo más – Y la golondrina cayó sin vida a los pies de la estatua apagada y ya sin brillo – No, golondrina, no – El príncipe quiso llorar pero no tenía ojos para ello.
A la mañana siguiente los ciudadanos y el alcalde vioron un animal muerto y un trozo de estaua sin belleza alguna. Así que decidieron arrojarlos a un vertedero, haciendo una bola de acero de lo que quedaba de la deslucida estatua.
Dios, que estaba en el cielo (el de arriba, el de dentro, el de la mente) , le pidió a su ángel que bajase y le trajese lo más bello que hubiese en la tierra. El ángel encontró en mitad de un vertedero el cuerpecillo de una minúscula golondrina y un trozo de plomo, un amasijo, que le dio forma, y lo convirtió en un corazón de plomo.
Esta es la historia del Camarero Feliz, un obrero que dio lo que tenía para salvar a su familia. Es la historia de su corazón de plomo.
Si has llegado hasta aquí, seguro que tú también tienes un corazón de plomo en el cielo de tu mente.
Nota de autoría: La imagen gift de arcano es de Stephanie Davidson (Asiwillit)
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Corre Gretel el paraíso nos espera


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