
El viernes pasado estuvimos en la inauguración del nuevo ciclo de cafés filosóficos FILOSOFÍA ERES TÚ, coordinado por mi amigo Rubén de Vera Gómez, a quien agradezco enormemente la ilustre invitación y admiro en su proyecto. La legendaria Tertulia de Granada fue el hogar para tomar asilo y discutir sobre ¿Qué es el dolor?. La sala se llenó, impresionante. Gracias a todos los peregrinos que vinieron a hablar desde sus entrañas.
Se que el dolor es un tema espinoso, poco explorado, y por ello necesario de tratar, y es ahí donde debe estar la filosofía. Antes comenzar el taller pretendí crear una introducción contextual sobre el tema, ya que todo el público era adulto y en general con inquietudes ya forjadas en la cultura filosófica. En ella abordé a autores como Chul-Han y su obra La sociedad Paliativa, la cual representa un enorme estudio sobre el dolor ¿Se puede amar sin dolor? ¿El dolor es la puerta al aprendizaje? ¿La sociedad actual que niega el dolor niega lo creativo y pasional? ¿La verdad y el dolor son uno?. La anécdota de Pirron de Elis sobre su combate dialógico con Caleno en el que este se prendió fuego y le gritó – !¿Ahora, sientes mi dolo?! – dejando a Pirron totalmente mudo toda su vida no permite preguntarnos ¿Las palabras llegan al dolor? ¿Se puede sentir el dolor de otro? . Finalmente, hice un barrido a las tipologías de dolor que he categorizado recientemente, como el dolor anatómico, el dolor como angustia, como sacrificio, como negación, etc; donde vimos un fragmento de Madmen, en donde Donald Draper habla del «dolor de una vieja herida que un sigue abierta», el dolor como nostalgia.
Una última cuestión cerró la introducción. Propuse un dilema para pensar –Si viniese un ángel y te dijese que puede llevarse tu dolor, pero que al llevar ese dolor se llevaría también todos los recuerdos y memoria asociados al mismo, se llevan todo lo bueno y malo, ¿Se lo daríamos?

El taller sobre ¿Qué es el dolor?, empleando la metodología del IPP de Óscar Brenifier y el estilo del enfoque de Filosofía para Niños, dejó numerosas aclaraciones, por ello os dejo aquí mi «Tabla-guía de discusión» en donde recojo las notas importantes en las que se apoya el diálogo.
Al finalizar el taller, un participante me dijo que ¿Bueno, y cuál es la conclusión del diálogo?. Le dije:
– No quiero decepcionarte, pero te traigo malas noticias. No hay nunca conclusión, todo es transitorio. Siempre estamos en medio de la tempestad. Hoy hemos llegado hasta un lugar, que puedes tomar como tierra firme o no, lo puedes abrazar hoy y mañana lo puedes disolver y volver a empezar. Esto se trata de pensar. Lo que hemos hecho es un trabajo de conciencia. No hay un fin, el único fin es reflexionar con los demás. No hay un final, son más importante las preguntas que las respuestas, ¿no crees? – Lo miré al rostro y sonreí – ¿Te satisface y te tranquiliza lo que te digo o no? –


¿Qué te ha parecido?
¿Un insulto o un aplauso? ¿Más allá del infierno o queda cerca del cielo?
Haz tu juicio.





